Me deshago con mirarte,
tu cuerpo es huracán en las noches tranquilas
y calma en el desasosiego de la magrugada,
cuando llegas sencillo y compones un nuevo suspirar.
Tienes tanta fuerza en mis impulsos,
que a tu lado no respondo de cordura
y dejarse llevar, es la única regla
en este juego sin fin.
Mariajo Pepa.
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