miércoles, 3 de agosto de 2011

Despertar

El largo camino había desgastado no solo las suelas de mis zapatos, estaba pobre de ilusiones... de estos vuelcos que la vida te da y no sabes como te mantuviste firme… aún así, mi corazón estaba cansado. Algo dentro me insistía en que siempre sería así, que dejase de creer... pero por alguna extraña razón desperté de aquel mal sueño.
Como puede ser posible que se apague una llama viva en ti, una llama que nació contigo. Como puede ser que se tenga fe en la humanidad y se pierda el sentido por uno mismo, en fin, cosas de la vida...
Suavemente y sin notar el cambio inminente, mi yo empezó a quebrantarse. Mi ser necesitaba del aire, de ese que se coge profundamente y que recorre cada huequecito de tu cuerpo hasta que lo expulsas serenamente… mientras tus ojos se cierran al compás y tu sonrisa se eleva sutilmente.
Empecé a comprender los por ques y los para que, que hasta ahora, tan mártir me habían tenido. Entendí que no todo estaba hecho, que el marcador empezaba a contar de 0. Sentí tremendas ganas de amar, de querer cada cosa que a mi paso encontraba…
Todo pasa, todo queda, todo puede mejorar…
Lo importante es estar atentos a ese despertar porque aunque el razonamiento debe escucharse, no podemos desatender nuestro fuego interior, ese "yo" interno que sabe bien lo que quiere y que rige  el amor sin tapujos ni prejuicios…  que nos indica lo que realmente deseamos, aunque esté en contraposición de nuestros fundamentos más lógicos.

Mariajo Pepa




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