Siempre busco un nuevo suspirar, un motivo diferente que me siga llevando a conservar el amor por la vida…
A veces tan solo basta con estar quieto y sentir el implacable fuego de las cosas, la energía que recorre lo vivo y la energía de lo vivo depositado en lo inerte…
A veces es cuestión de renombrar las cosas, las emociones… renombrar su significado y cargarlo todo de un aroma diferente.
Aprendí a no anclarme en el camino, por muy dura que sea la pena, por eso cuando triste me hallo, juego a redireccionar mis pasos através de los sueños, de lo siempre posible…
He de reconocer que el amor sigue siendo lo mismo para mí, ese loco y leal sentimiento que a veces me falta en su sentido más íntimo, y cuando esto pasa, sin llamarla, llega Nostalgía, que poco ha cambiado de forma desde que la conozco… Vestida con su tul grisáceo me envuelve en la melancolía más profunda… Llama a mi puerta y se instala devastadoramente en mi corazón… Aprendí también con los años, a llevarla bien y a disfrutar de su tristeza…
Pero después aparece mi fe, ella no permite desconsuelos fuera de lo normal, ni penas sin solución. Junto con Esperanza me involucran en un sueño de colores claros y vivos y me hacen ver que algún día Amor llegará…
Entonces, cuando más tranquila y feliz me hallo imaginando lo siempre posible, Realidad azota mi nuca, como queriendo despertarme… y lo hace, a veces muy impulsivamente… demasiado, y así, juego entre mil formas de ver las cosas, intentando moverme en la escala de colores, porque no es malo estar en los tonos oscuros, mientras sigas moviéndote y probando distintos aromas…
Y aunque estos fuertes sentimientos son puros y no puedo cambiar su forma ni su sentido, he aprendido cuando necesito pedir un rescate por parte de alguno de ellos y así, mantener el equilibrio siempre, entro la escala de colores y el camino de lo siempre posible…
Mariajo Pepa
:)
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