sábado, 22 de octubre de 2011

Hogar... dulce hogar.

En aquel mundo que imaginamos nos encontramos… La luz llena los corazones y no hay hueco para la tristeza. Es inevitable caer en la rutina pero cuando termina la jornada damos un paseo por lo inexplicable, subidos en una nube de amor.
            Tu me dices que me quieres, que ahora que estas en casa conmigo la vida tiene el sentido que se merece. Yo contenta por encontrarme entre tus brazos me siento un poquito más viva.
            Disfrutemos de la música, flotemos en el aire y sintamos la vida como anhelan nuestros corazones… Quizás si me abrazas pueda hacerlo más real.
            Minuto a minuto nos dejamos llevar, hacemos lo acostumbrado y lo debido, pero este es el momento en el que podemos soñar e imaginar lo inimaginable.



MARIAJO PEPA

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